31 jul. 2018

De las realidades

“Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad”

Hierro 3, Kim Ki-duk 

29 jul. 2018

La Nani de Alejandro Magno

Cleopatra de Macedonia (ca. 353 a. C. - 308 a. C.) fue hermana de Alejandro Magno e hija de Filipo II y Olimpia de Epiro. Tenía por parte de padre dos medio hermanas, Tesalónica y Kinane, y un medio hermano, Filipo III Arrideo. Se crió bajo el cuidado de su madre en Pella, como cualquier princesa...

Hasta ahí podría empezar una historia como cualquier otra...

Pero en Pella había otra mujer.
Una señora ya mayor, entrada en años, que andaba con la cadera mala, y las rodillas no tan sanas. Con 17 años aquella otrora joven fue enviada a Atenas junto con un joven Aristóteles que ya fue iniciado de niño en los secretos de la medicina, aunque su carrera se encaminó pronto hacia la filosofía. Su misión era ser la ama de cría y lectura de la princesa Bársine, amiga de la infancia del futuro emperador.

Su primera pareja conocida fue Bársine, una princesa de sangre persa y griega, hija del sátrapa persa Artabazo y de la hermana de los generales rodios Mentor y Memnón. En el 333 a.C. Alejandro la capturó junto a los principales miembros de la familia del rey persa Darío. Alejandro mantuvo con Bársine el idilio más largo y satisfactorio de su vida, hasta su matrimonio con Roxana en el año 327 a.C. De Bársine tuvo un hijo, al que llamaron Heracles, en referencia al mítico personaje griego. Hasta que conocio a Roxana, la princesa bactriana de legendaria belleza, ambas fueron las mujeras mas importantes que cautivaron el corazón del gran conquistador.
Ahora esta amiga anciana al que Filipo II (el rey guerrero que unificó Macedonia y padre de Alejandro Magno, descubrieron hace tres años que estaba en la tumba equivocada) llamaba la Vieja Dama, era de niña el ojito derecho de su padre, amigo del abuelo de Alejandro, Nicómaco, médico de la corte de Amintas III.


"En términos de la leyenda, el discípulo de Platón enseñó a Alejandro a pensar como un griego pero a luchar como un «bárbaro», en vista de que los atenienses le habían negado la dirección de la Academia por su condición de macedonio"

El reino de Macedonia, donde nació Alejandro era considerado en la Antigüedad un territorio de bárbaros y extranjeros. Atenas, Esparta, Tebas y otras ciudades estado helenas se negaban a aceptar que lo que hoy forma parte de la Grecia histórica estuviera habitado por compatriotas. Nacido en Estagira (Península de Calcídica), al este de Macedonia, Aristóteles sufrió parte de esos mismos recelos y, de cara a la historia, educó al hombre llamado a someter toda Grecia y lanzarse al corazón de Asia: Alejandro Magno.

No está claro cuánto de próxima fue la relación entre Platón (discípulo, a su vez, de Sócrates) y Aristóteles, así como no lo están las razones por las que a la muerte del maestro su alumno más aventajado no heredó la direccion de la Academia de Atenas.
La leyenda ha querido ver en la decisión de Platón de poner a su sobrino, Espeusipo, al frente de la Academia una humillación hacia Aristóteles y una muestra de cierta aversión entre ambos.


Tutor del hijo de Filipo II de Macedonia

En verdad, la condición de macedonio invalidaba legalmente a Aristóteles para hacerse cargo del puesto, al igual que provocaba el desdén de muchos griegos hacia Filipo II a pesar de su potencia militar. Su historia es la de un rey que convirtió un empobrecido reino despreciadopor Atenas y Esparta, en la gran potencia hegemónica de toda Grecia. Tras pasarse varios años de su infancia como rehén en Tebas, Filipo regresó a casa con la idea de comenzar una reforma militar de los ejércitos macedonios que, partiendo de la tradicional falange griega, añadiera nuevos elementos tácticos para darle más flexibilidad y poder someter a las grandes ciudades griegas.


En 343 a. C, Filipo convocó a Aristóteles para que fuera tutor de su hijo de 13 años. Casi como si fuera una venganza contra los griegos «de pura cepa» que impidieron su nombramiento como director de la Academia de Atenas, Aristóteles dio forma al carácter del hombre llamado a concluir el trabajo de su padre y a atar la voluntad griega bajo un nudo bárbaro, esto es, macedonio.


Por su parte, Aristóteles aprovechó la pequeña fortuna que Filipo le pagó por instruir a su hijo y siguió con sus investigaciones y trabajos durante el resto de su vida. Además de dinero –según relata Diógenes Laercio– el filósofo reclamó al monarca «que restaurase su patria» destruida años antes por los ejércitos macedonios. En el año 340 a. C, Estagira recuperó su forma y comenzaron a regresar sus antiguos habitantes.

En el 336 a.C, sin embargo, Alejandro hizo ejecutar a un sobrino de Aristóteles, Calístenes de Olinto, a quien acusaba de traidor. Dado que las ejecuciones macedonias solían extenderse a los familiares, Aristóteles se refugió un año en sus propiedades de Estagira, trasladándose en el 334 a Atenas para fundar, siempre en compañía de su fiel Teofrasto, el Liceo, una institución pedagógica que durante años compitió con la Academia platónica.

A la muerte de Alejandro en el 323, se extendió en Atenas un brote de odio contra los macedonios instigado por el oradorDemóstenes. A pesar de su reputación como filósofo, el macedonio fue llevado a los tribunales atenienses acusado de impiedad contra los dioses. Temiendo acabar igual que Sócrates, Aristóteles huyó a la vecina isla de Eubea y allí murió un año más tarde de muerte natural. Sería en esta isla donde los habitantes de Estagira fueron a buscar sus cenizas. Como agradecimiento por salvar la ciudad, sus compatriotas enterraron a Aristóteles en su tierra natal y lo honraron como un héroe, salvador, legislador y refundador de su ciudad.

Aristóteles, «de piernas delgadas y ojos pequeños», aceptó la invitación de Filipo II de Macedonia y se encargó de la educación de Alejandro durante varios años. En opinión de un poeta francés medieval: «Le enseñó a escribir griego, hebreo, babilonio y latín. Le enseñó la naturaleza del mar y de los vientos; le explicó el recorrido de las estrellas, las revoluciones del firmamento y la duración del mundo. Le enseñó justicia y retórica, y le previno contra las mujeres libertinas». No en vano, en realidad se sabe poco de su estancia en Macedonia y las obras del filósofo apenas hacen referencia a Alejandro. Como tampoco se advierte su influencia sobre el terreno político. Años después, mientras Aristóteles seguía predicando la superioridad de la ciudad-estado, su presunto discípulo establecía las bases de un imperio universal. El más grande conocido hasta entonces.
Alejandro, el Hegemon de toda Grecia

En términos de la leyenda, Aristóteles enseñó a Alejandro a pensar como un griego pero a luchar como un «bárbaro», lo que, al menos al principio, le valió para someter Grecia. Antes de lanzarse a la conquista del Imperio persa, Alejandro volvió sobre los pasos de su padre para atravesar Tesalia, destruir Tebas y obligar a Atenas a reconocer su supremacía haciéndose nombrar Hegemon, título que lo situó como gobernante de toda Grecia.


26 jul. 2018

Reencuentros filibusteros de mi mejor socio y yo

Treinta años apasaron
de la útlima salmuera
nos reconocimos todos
entre ráfagas marineras

Llegó
huía o moría
ya entonces

Dolor adolescente
de jóvenes valientes
A buenhora llegan
capitanes de mi hornada
metrallas de cascos
y balaustradas

Parado de mí y ante mi sorpresa
salgo reganada no perdido viraje
y los viejos trucos
de los almendrucos
ganándonos la vida a cara o cruz
moneda del diablo mediante
trasegada en la taberna
junto a mi casa del Tío Vinagre

Mi capitàn mi hermano de sangre
mi hawaiano volvió de su Isla
El Filibustero y yo
los mayores carroñeros
las partidas de cartas
las necesarias alianzas

Cómplices bucaneros
madrileños adoptados
de callejones fiesteros
La pelirroja corresponsal en Bruselas
el viejo pirata capitán de fragata y limusina
y Leroy el condenas esquivó las cadenas

Reunión de viejos piratas
de todas partes del mundo
en el corazón de mi vieja casa
Vuelta a ver, éramos los niños huídos
de las callejuelas, los asustaviejas
los ancianos nos reconocieron
devolvimos la vida
los cinco más latientes
de todas las viejas
acometidas.

23 jul. 2018

Bergantines azules


Y entre el amarillo pesado
de la tormenta de arena
mis ojos ciegos de sol
una ráfaga azul de mi reconocido
hielo, mi azulada zarzuela
no corta el mar sino vuela
un velero bergantín.


22 jul. 2018

Invernaliando en el fuego estival


A los que nacimos
bajo la sombra de la noche invernal
en épocas de fríos y pieles congeladas
late bajo nuestra aparente corteza inmóvil
un nudo de fuegos, chimeneas y mantas
una piel acostumbrada a curtirse
para sobrevivir a las durezas de la vida
y a las heladas

Bajo los congelados rios
aguardamos adormecidos
entre nuestros brazos
las semillas aladas
de una impenitente primavera,
recordándole al arrogante verano
que el frescor siempre está a la sombra
de nuestras escondidas alas.

Bajos las sonrisas veraniegas y las prisas
las luces y las sorpresas
las fiestas y amaneceres
siempre invierno aparece al final de la noche
regalándote la quietud de la fresca poesía
recordándote: no me olvides, riega y brota
salta, juega... recuerda, pero no se toca
que a la vuelta de la esquina estamos
preparandote para las nieves

Recuerda el calor
hasta que se te queden blancas las sienes.

Quietud y reflexión
años de bienes,
respuesta vital
después del descanso
de una buena y vital reacción
a la sobreexposición.

18 jul. 2018

Tarta de Certezas

Cuándo me vas a hacer el amor
Amor
Comiéndome a versos
con palabras transitadas
Hilos de lenguas
trampantojeadas

Cuándo me vas a hacer el amor
Amor
sin tus reverencias
de adormecido vespino
El domado ladino
hijo incierto del destino

Cuándo esa sarta de certezas
dejarán de hogar tus corazones
de ceniza y hiedra
tus santos melones
y tus sandalias de piedra

Cuando me dejen tus manos muertas
ya fallecidas
te darás cuenta que siempre
es demasiado tarde
porque la dicha no espera
a la sensata caja de madera

La vida se mueve y aremolina
alrededor de mis descocadas faldas
indiscretas, povorientas
de rodillas al viento
perfectas e imperecederas
incertezas.

Cuándo me harás el amor
en un balcón de tierra
susurrando palabras de piedra
dejándome tiritar
como un yonqui
sin tocarme siquiera

Cuándo desovará tu tortuga en mi playa
repleta de noches nocturnas estrelladas
cumpliendo miles de nadas no pedidas

Cuando me darás miles de besos
tiesos de despedidas, siesos,
que se trasformarán al calor de mi saliva
en húmedas lenguas de serpientes
adormercidas

Cuándo llegarás a la esquina
bajo el farol de hierro
del que vendía cocaína
para robarme el alma
en un cutre bolso de brillantina.

Cuándo la sangre de tus venas
correrán por el agua
como nadan las sardinas

Cuándo enfriarás el ardor
de mis penas, enredado
entre tristes salivas
de los calvarios
de los zombies
apresados

El Amor
no hace el amor
es un voyeurista
que sólo mira.


Y mientras tanto
el olivo sencillo
permanece ahí bajo la aurora
esperando el primer canto
desde el nocturno Búho
hasta la Alondra

Ése canto es el
Ahora.

5 jul. 2018

De hadas, de nadas y de corrientes de aguas


Corazones de hadas
misteriosas
de calas profundas
de simas sinuosas
corazones de nadas

Corazones puros
de tanto humo en sí
que no sabes
si son reales
tiernos por dentro
y por fuera duros
corazones y tripas
y vísceras
claroscuros
que a fuerza de sal
se mantienen
tal cual
impolu
tos


Aguas calentadas al extremo
de corrientes silentes y frías
son sus pendientes

Aguas calientes en la superficie
calentadas y enfriadas
como las espadas afiladas
al lor
de la lava


Aguas de las vías oceánicas
y de los milenarios conductos
de la conexión
sirenas pez o ave
que si las escuchas amas
y si las tocas mueres

Hadas de voces
entre las nohes estrelladas
transoceánicas
oscuras o cristalinas
según refleje la arena
o el sol
pues son
las mismas aguas

No maten al mensajero
sin compasión
pues si son las mismas aguas
qué culpa tienen
que se las vean con distintos ojos
siendo las mismas

Ora en la playa o la tormenta
ora en la lluvia, hielo o río
agua dulce o salada

Ora nube negra ora en la palangana
aguas fluyentes
impenitentes
que luchan corrientes
para no ser apresadas
ni estancadas

Aguas regantes
aguas murientes
Las mismas que te dan de beber
te ahogan
no es culpa de las aguas
ser violentas o salvadoras
sino del uso
que se hicieron dellas

y de las almas
de sus hadas milenarias
de mágicas naturalezas