2 oct. 2006



Adiós. Os veo y me pregunto. Dónde está el pez de plata, que me llevó desde Quito a Sagunto.

A Diós, minidiosa plateada, porosa, fermentada, japonesita linda, escarmentada.A esa linda virgencita de mi portada, mil veces de las flores floreada.

Adiós casa de madera y papel tornasolado. Callejón del meón del Budita Santón.

Porquessinno, cerdito como no hay. Clay, que se asusta de todo lo que más me gusta. Y adiós a aquellos, tan bellos, que me dieron en mi jardín un dulce colorín. Chín!Chín!





Y me fuí de Japón, con mi arpón.

Y fuíme recomponiendo, pues acabaría siendo como aquél que persiguió a la Ballena Blanca.

Aquí empezó una búsqueda, un cambio, una rueda de recambio, un caballito de oro mestizo, un establo, un precipicio. Terminé una vida de las siete, que demostré no eran tales, gatunas, sino unas, mucho más mortales.