5 ago. 2017

El collar de la tórtola o la sombra de la nube




Ibn Hazm de Córdoba, cuando la capital del Califato había sido saqueada y medio derruida por los bereberes de África, después de sufrir cautiverio, 
se retiró a Játiva (Valencia), ciudad floreciente y notable. Allí, probablemente el año 1022, a instancias de un amigo, escribió este tratado. En el prólogo, dirigiéndose a su fiel amigo, comenta: 

"Tu carta me llegó desde la ciudad de Almería a mi casa 
de la corte de Játiva y me trajo noticias de tu buena salud, 
que no poco me alegraron. Alabé a Dios Honrado y Poderoso por ella y le pedí que te la conservase y acreciese. 
Pero no pasó mucho tiempo sin que te viera, pues que 
viniste a mí en persona desafiando la fatiga de tan gran 
jornada, la separación de nuestros hogares, la no floja distancia, la longitud del viaje, los riesgos del camino y de- 
más penalidades ... "

Y más adelante, continúa diciendo: 

"Me has pedido, Dios te honre, que componga para ti 
una risiila en la que pinte el amor, sus aspectos, sus causas 
y accidentes y cuanto en él y por él acaece ..."

Ibn Hazm fue un erudito que redactó escritos filosóficos, jurídicos, históricos, teológicos y una historia crítica de las ideas religiosas. Pero la obra que ha adquirido más renombre es El collar de la paloma. Este estudio realista y elegantemente escrito acerca del amor y las costumbres en los usos 
amorosos hispano-árabes del siglo XI, constituye un fiel reflejo de su época. En él hay alusiones a sucesos y a personas, y ejemplos; sobre todo, recuerdos, juicios, reflexiones, consejos y las propias experiencias del autor. 
Asimismo contiene el análisis de diferentes situaciones que el amor suele 
llevar aparejadas. 


SEÑALES QUE INDICAN EL AMOR 

Considera el autor que los ojos son puertas del alma que dejan ver sus 
secretos interiores o íntimos. Por ello cree que la principal de todas las señales del amor es la insistencia en la mirada, y se caracteriza porque el amante no pestañea y cambia o mueve la vista cuando el amado se muda de lugar en su presencia. 

PERSONAS QUE FAVORECEN O PERTURBAN EL AMOR 



Los intermediarios en el amor bien lo apoyan y fomentan o bien lo dificultan y son responsables de que se extinga. Entre los primeros, cabe destacar al mensajero. Con referencia a este mediador en el amor, Ibn Hazm 

aconseja que es conveniente elegirlo, probarlo y estudiarlo con el mayor 

cuidado, porque la felicidad de aquel que lo envía dependerá de él. Entre 

las características que debe tener para favorecer el amor, señala y destaca 

las siguientes: disposición e ingenio, perspicacia para entender la menor señal, discreción, lealtad, cumplidor de los compromisos, buen consejero, poco exigente. Porque si se carece de estas cualidades, perjudicará a quien lo envía y defraudará su confianza. Entre las personas utilizadas para este fin, están los criados, que no despiertan recelos por su poca edad y por el desaliño y descuido de sus maneras e indumentaria. 

Por otra parte, cita asimismo como mensajeras a personas respetables y fuera de toda sospecha, por la piedad que aparentan. Se trata de 
mujeres de avanzada edad, que usan báculo, rosarios y los vestidos de color 
encarnado. Recuerda que en Córdoba las mujeres honradas se guardaban 
de las que, en su aspecto, presentaban estas características. Añade que 
también suelen utilizarse como mensajeras las que tienen un oficio que 
permite el trato con las gentes, como son, entre las mujeres, los de curandera, aplicadora de ventosas, vendedora ambulante, corredora de objetos, 
peinadora, plañidera, cantora, echadora de cartas, maestra de canto, mandadera, hilandera, tejedora y otros menesteres análogos. Presenta un amplio mosaico de la vida y de las costumbres de su época.

El retrato que hace de estas mujeres recuerda a dos personajes de la literatura española del siglo XIV y XV: Trotaconventos y Celestina. Vemos en esos tipos femeninos árabes el antecedente de la alcahueta en la literatura castellana. Es evidente que las costumbres musulmanas imprimieron con fuerza su huella entre los cristianos. 




29 jul. 2017




En este mundo hay dos tipos de personas, amigo: los que tienen un revólver cargado y los que cavan. Y tú cavas.

La inteligencia de las flores



«No le toques ya más , que así es la rosa»

Juan Ramon JImenez



VIII (La valistneria)
No podemos dejar las plantas acuáticas sin recordar brevemente la vida de la más romántica de ellas: la legendaria valisneria, una hidrocarídea cuyas bodas forman el episodio más trágico de la historia amorosa de las flores.
La valisneria es una hierba bastante insignificante que no tiene nada de la gracia extraña del nenúfar o de ciertas cabelleras submarinas. Pero se diría que la naturaleza se ha complacido en poner en ella una hermosa idea. Toda la existencia de la pequeña planta trascurre en el fondo del agua, en una especie de semisueño, hasta la hora nupcial en que aspira a una vida nueva. Entonces la flor hembra desarrolla lentamente la larga espiral de su pedúnculo, sube, emerge, domina y se abre en la superficie del estanque. De un tronco vecino, las flores masculinas que la vislumbran a través del agua iluminada por el sol se elevan a su vez, llenas de esperanza, hacia la que se balancea, las espera y las llama en un mundo mágico. Pero a medio camino se sienten bruscamente retenidas; su tallo, manantial de su vida, es demasiado corto; no alcanzaran jamás la mansión de luz, la única en que pueda realizarse la unión de los estambres y del pistilo.
La inteligencia de las flores
La inteligencia de las flores
¿Hay en la naturaleza una inadvertencia o prueba más cruel? ¡Imaginaos el drama de ese deseo, lo inaccesible que se toca, la fatalidad transparente, lo imposible sin obstáculo visible…!
Seria insoluble como nuestro propio drama en esta tierra; pero interviene un elemento inesperado. ¿Tenían los machos el presentimiento de su decepción? Lo cierto es que han encerrado en su corazón una burbuja de aire, como se encierra en el alma un pensamiento de liberación desesperada. Diríase que vacilan un instante; luego, con un esfuerzo magnífico —el más sobrenatural que yo sepa en los fastos de los insectos y de las flores—, para elevarse hasta la felicidad, rompen deliberadamente el lazo que los une a la existencia. Se arrancan de su pedúnculo, y con un incomparable impulso, entre perlas de alegría, sus pétalos van a romper la superficie del agua. Heridos de muerte, pero radiantes y flores, flotan un momento al lado de sus indolentes prometidas; se verifica la unión, después de lo cual los sacrificios van a perecer a merced de la corriente, mientras que la esposa ya madre cierra su corola en que vive su último soplo, arrolla su espiral y vuelve a bajar a las profundidades para madurar en ellas el fruto del beso heroico.
Valisneria
Valisneria
¿Hemos de empañar este hermoso cuadro, rigurosamente exacto pero visto por el lado de la luz, mirándolo igualmente por el lado de la sombra? ¿Por qué no? A veces hay por el lado de la sombra verdades tan interesantes como por el lado de la luz. Esa deliciosa tragedia no es perfecta sino cuando se considera la inteligencia y las aspiraciones de la especie. Pero si se observa a los individuos, se les vera a menudo agitarse torpemente y en contrasentido en ese plan ideal. Ora las flores masculinas subirán a la superficie cuando todavía no hay flores pistiladas en la vecindad. Ora cuando el agua baja les permitiría unirse cómodamente a sus compañeras, no por eso dejaran de romper maquinal e inútilmente su tallo. Observamos aquí una vez más que todo el genio reside en la especie, la vida o la naturaleza; y que el individuo es más o menos estúpido. Solo en el hombre hay emulación real entre las dos inteligencias, tendencia cada vez más precisa, cada vez más activa a una especie de equilibrio que es el gran secreto de nuestro porvenir.
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Maurice Maeterlinck


16 jul. 2017

Anfitrite



¿Y cómo huir de los años

cuándo no quedan islas para naufragar?

Viviendo,
no sobreviviendo,
a cada naufragio

29 jun. 2017



Cuando los niños hambrientos
tenían un gigante que los cuidaba...



"Oh Trasgos Trasgos
barred las puertas,
los dientes largos"

Y en aquellas lindas casitas
se encendieron chimeneas
redentoras

En cada cavedad
una almohada

"Yo también ando de casa mudada"


Aquellos que han estudiado a los trasgos se sienten confundidos y maravillados por el bajísimo grado de consciencia que poseen. Los trasgos no se ven a sí mismos como individuos, ni tienen un sentido de la conservación desarrollado. Esto hace que muchos les perciban como una especie alocada y surrealista; como si se estuviese observando el número de un grupo de bufones.


29 may. 2017

Humedales



Las letras
recobraron 
hidrataciones 
de  labios
necesitadas
de aguas de mayos

Felices reinas
las penumbras
besos que curan
negras heridas

Felices besos
de lenguas
deslenguadas
desteinadas
deseadas