19 abr. 2018

Zorba el griego


"¿Vale la pena vivir como si nos fuéramos a morir mañana?... ¿O mas bien vale vivir como si nunca nos fuéramos a morir?"
("Zorba, el griego", Nikos Kazantzakis)




Si tienes un amigo para bailar, baila con un amigo, si tienes dos amigos para bailar, baila con dos amigos, y si no tienes a nadie con quien bailar, baila, porque los pies mueven el alma, y la música siempre acompaña al espíritu...


Bailando a las orillas el Mediterráneo...









https://youtu.be/7cmrYHsI6eg

16 abr. 2018

Columpios en el parque



"Nada está nunca acabadobasta un poco de felicidad para que todo vuelva a empezar."

Émile Zola

5 abr. 2018

Aphrilis

Empieza el mes de Abril deriva del verbo latino Aperire, que significa abrir, pues en este mes es cuando se abre la tierra que posteriormente dará sus frutos. Se dice que el poeta Ovidio el nombre   deriva de la voz griega Aphrilis, espuma, pues este mes estaba dedicado a Venus, la Aphrodite (Aphros) griega nacida en Chipre de la espuma del mar.

El día de las Kalendas de Aprilis estaba consagrado a Venus Verticordia y Fortuna Viril. Las mujeres se congregaban en algún lugar que tuviese agua corriente y quemaban incienso en honor a las dos diosas, buscando su favor. Las asistentes tomaban un brebaje sagrado a base de adormidera, leche y miel.

El día 4 comenzaban las Megalenses, las grandes fiestas en honor a Cibeles. Eran festejos muy vistosos y coloristas. Los galos, los sacerdotes castrados de Cibeles, sacaban ese día en procesión una imagen de la diosa sedente sobre un carro tirado por leones al son de címbalos, timbales y gran griterío. Había teatro y banquetes en los que no faltaban porciones de queso a las finas hierbas. El día 10 concluían las fiestas de Cibeles con una procesión que presidía una imagen de la Victoria alada.

Nadie


Nadie queda
y bajo el corazón de nieve
late el frío
de una eterna primavera.

Solo sé que no sé nada

No sé nada
de risas de niño
de riñas de padres
ni de miguitas de pan.

No sé nada
de charcos ni de sangres
ni de olas extrañas
forradas de alquitrán.

No sé nada
de viejos
ni de esclavos
de sombras
ni ganados
ni de gritos
silenciados
ni de otros
que ya vendrán.

No sé nada
de arribas
ni de abajos
de guantes blancos
o de oscuras ollas
ni de curas
ni de badajos
ni de cebollas
ni de las viejas
del qué dirán.

No sé nada
de angustias
de miradas
para otro lado
de remar sola
a los colgados
de picar flores
de romper hielos
de viajar mundos
ni sonoros ni mudos
ni de mañana
otro día sera.

Solo sé que no sé
nada.

Ni sé si sé,
ni se sabrá.

Cristales de sal

Contenta está la mañana
contentas las golondrinas
las gaviotas del cielo turquesa
y la mar...

La voz se me vuelve espuma
la frente sol y arrecife
cuando en mis brazos
se duermen los recuerdos
de tus locuras.

Ahora salen los cristales de sal
limpias, impías, liberadas
como cuando fermentan lágrimas
resurgiendo tras las tormentas
de añejas y otroras alboradas.

Y los cristales de sal
ya de cosecha seca
brotando como cascada
desde la pesca con almadraba.

2 abr. 2018

La tórtola que espera

Un par de tórtolas
cantan sobre mi tejado
casi todas las semanas
Desde mi casa se ve toda la ciudad.

Muchas veces se esperan
Hoy la tórtola sigue estando delante de mi
La ciudad bulle antes de la fiesta de la primavera
Tiene algo menos de apetito que días pasados

En vez de llamarlo sin descanso,
se ha quedado quieta en su sitio.
Veo apenas asomar las plumas sobre su cabeza
la temperatura era como para calentar
hasta a un oso recién despertado de la hibernación.

La mejor comida de campesinos se huele desde la chimenea
de cocina tradicional que da hacia la otra terraza
cuyo local se haya junto a los pies de mi casa.

Soy afortunada
todas las mañanas las tórtolas me esperan
luego aparecen el resto de pájaros
es el punto de encuentro aéreo de todos los arboles.

Vivo cerca del cielo
en pleno centro
y siempre, siempre
cerca de mi cielo
y de sus nubes
y de sus aires.

Mi casa tiene un paraje perlado
una pérgola pesada y linda, amarrada
como barco varado, al que izo y bajo las velas,
dependiendo del viento,
esperando en cualquier momento
la fresca fragancia de la mar cercana.

Y cuando hay temporal allá lejos
las pocas veces que lo hace
en estas aguas en calma,
las gaviotas se pasean y saludan
a sus otros compatriotas.