24 mar. 2017

Epythafiums (in Hispania)

Fayum, hombre de mar (...) Si no es mucho molestia, transeúnte, levántate y lee ésto. A menudo he recorrido el inmenso mar en una embarcación ligera y he llegado a muchas tierras. Éste es el fin que urdió para mí el destino al nacer. Aquí me he liberado de mis preocupaciones y trabajos. Aquí no temo a las estrellas, ni a las nubes. ni al fiero mar, ni temo que mis gastos supere mis ganancias. CIL IX 60









"Gemina, esclava de Decio Publicio Subicio, murió a los 25 años durante el parto. Aquí yace. Cayo Aerario, liberto, hizo construir este monumento. Serías mi Parca si me llevaras de donde estoy con la fuerza de una infernal amatista. Si me amaste, ¡llévame de aquí!" AE 1991, 1076 (Úbeda la Vieja, Jaén)







"Al auriga Eutyches, de 22 años. Flavio Rufino y Sempronia Diofanis a su siervo que bien lo merecía. Descansan en este sepulcro los restos de un auriga principiante bastante diestro, sin embargo, en el manejo de las riendas" Texto puesto en boca del auriga: "Yo, que montaba ya sin miedo los carros tirados por cuatro caballos, no obtuve permiso, con todo, para conducir más que los de dos. Los hados, los crueles hados, a los que no es posible oponer resistencia, tuvieron celos de mi juventud. Y, al morir, no me fue concedida la gloria del circo, para evitar que me llorara la fiel afición. Abrasaron mis entrañas malignos ardores, que los médicos no lograron vencer. Te ruego caminante, derrames flores sobre mis cenizas: tal vez tu me aplaudiste mientras vivía" CIL II 4314 (Tarraco)



"Aqui yace Romana, amada por los suyos, de 20 años de edad. Te lo ruego, caminante: come, bebe, disfruta. Algún día habrás de venir" CIL II 1877 (Gades)

Astrónomo



Un astrónomo se había impuesto como norma salir de casa cada noche para observar las estrellas. Una vez, merodeando por los alrededores de la ciudad, con toda la fuerza de su espíritu concentrada en el cielo cuando miraba hacia arriba mientras estudiaba los astros, no dierase cuenta que había un pozo y cayó dentro dél.
Entonces gritó de dolor y pidió socorro … una esclava tracia le oyó, se acercó y vio lo que había sucedido, el sabio le contó lo acontecido, mientras exigía que dierase prisa para continuar la observación del firmamento y dejara por un momento sus trabajos de esclava, la graciosa tracia se echo a reír, y sorprendióse que quisiera conocer las cosas del cielo, no advirtiendo lo que tenía bajo a sus pies, le dijo:
¿Así que eres uno de esos que quiere ver lo que hay en cielo pero hace caso omiso de lo que hay en la tierra? traerán una escalera o morirás en el pozo cargado de razones o conocimientos, mientras los pies no tienen culpa de las distracciones del entendimiento, los que no son agradecidos en la tierra, obedeciendo solo al discernimiento, y se burlan de humildes esclavos, poco puede aprender el cielo dellos.



22 mar. 2017

Sombrerero




“Si conocieras al Tiempo tan bien como lo conozco yo -dijo el Sombrerero-, no hablarías de matarlo. ¡El Tiempo es todo un personaje!”

Dalí y el conejo blanco

Salvador Dalí

“Alicia se daba por lo general muy buenos consejos a sí misma
(aunque rara vez los seguía)”
- Lewis Carroll


“¿En qué se parece un cuervo a un escritorio?”




21 mar. 2017

EL PÁJARO Y EL REY DE LA INDIA



Basado en un Cuento de las Mil y Una noches


Érase una vez un rey que poseía inmensas riquezas: oro, palacios, joyas, jardines... A diario recibía regalos de sus aduladores, que eran muchísimos. Pero el rey no valoraba estos regalos porque su riqueza era tanta que todo le aburría.

Un día un humilde cazador le regaló un hermoso pájaro multicolor que hablaba con enorme sabiduría y que cautivó su corazón. El rey encargó a sus orfebres una enorme jaula de oro, y la colocó en el más bello salón de su palacio. Dentro de la jaula mandó plantar un árbol, y junto al árbol ordenó que manara una fuente.

El rey se sintió por primera vez feliz, porque el pájaro entretenía con su charla sus horas vacías. Recibió de él muy buenos consejos, y el tiempo acabó por convertirlos en grandes amigos. Todas las noches el rey lo visitaba:
- Amigo pájaro, sabes muy bien cuánto te estimo. Me gustaría verte siempre feliz. Dime qué deseas y yo te lo procuraré.
- Sólo quiero una cosa: la libertad. Por eso no soy feliz. Ábreme esta jaula. Volaré entre los árboles de tu jardín. Visitaré a mi familia, en las montañas, pero todas las tardes estaré en tu ventana por si me necesitas.
Y todas las noches el rey le respondía:
- Cualquier deseo te concederé, menos la libertad. Huirías muy lejos, y yo volvería a ser, sin ti, un hombre triste y sin amigos.

Día tras día la tristeza del pájaro era mayor. Tanto, que acabó por enfermar. Dejó de cantar, y de hablar, y el color de sus plumas palidecía.
- ¿Qué puedo hacer por ti?
- Rey, ve al Gran Bosque y encuentra a mis parientes. Diles que estoy enfermo y pregúntales si pueden darme algún consejo que me sane.

Así hizo el rey. Se adentró en la espesa selva y al encontrar un claro gritó:
- ¡Soy el rey de la India!
Poco a poco comenzó a escucharse un revuelo de alas y un coro increíble de cantos de pájaros. Pájaros de todas clases y colores se posaban en las ramas de los árboles para escuchar al rey:

-¡Soy el rey de la India! Tengo en mi palacio un pájaro que nació entre vosotros. Es el pájaro más bello que se haya conocido. Su canto es una música maravillosa y, además, habla con sabiduría desconocida. Vive en una gran jaula de oro, con una fuente de agua fresca y un robusto árbol frondoso junto a ella. Pero se siente cada vez más enfermo. Me manda a buscar consejo. Pido a quien pueda darme el secreto de su curación que me lo diga, porque lo tengo por mi mejor amigo.

Entre un inmenso silencio, se escuchó de pronto un golpe seco en el suelo. Desde una alta rama un pájaro se había desplomado muerto. El Rey de la India observó que el pájaro era exactamente igual que el suyo. Contemplando aquel hermosísimo animal sobre la hierba sintió una enorme inquietud por su amigo enfermo. Angustiado, el Rey regresó de inmediato temiéndose lo peor, pero al llegar se serenó al comprobar que el pájaro enjaulado aún estaba vivo.

- ¿Has encontrado a mi familia?
- Sí, pero hay algo que no entiendo. Al pedir consejo, un pájaro igual a ti cayó de repente muerto al suelo.

Al escuchar estas palabras, el pájaro del Rey cayó desde una rama, muerto. El Rey, desesperado, abrió la jaula y tomó entre sus brazos el cuerpecillo de su pequeño amigo. Entonces, de un salto, el animal salió volando, se escapó de los barrotes dorados y se posó en la ventana.
- ¡Ah, traidor! ¡Me has engañado!
- ¡Oh, Rey, no debes enfadarte! He recibido un sabio consejo de mis parientes.
La libertad no tiene precio y es necesario conseguirla como sea. Si pretendes que viva entre barrotes, aunque sean barrotes de oro, siempre me sentiré un esclavo y no un amigo. Ahora sí puedo ser tu amigo porque libremente te visitaré todas las tardes y me tendrás a tu lado cuando me necesites. Y tu serás mi amigo, porque eres libre de recibirme y escucharme cuando quieras. La amistad no es una cárcel
Nadie puede ser amigo sin ser libre.

17 mar. 2017

El árbol que canta, la fuente de oro, el pájaro que habla

El árbol que canta
La fuente de oro
El pájaro que habla

Cuando mi alma se derritió
sobre la arena surgió
una pequeña fuente
un cántaro recogió las aguas
y de la sal del fondo
nació un espejo
Relato el final
de la descripción del espejo
y el cruce alado
entre dos mundos
innombrados
la extraña familiaridad
de dos objetos olvidados
y de repente asomados:
Espejo

Tímido
mordaz
travieso
pulido
de luces incipientes
símbolos virtuales invertidos
efectos ópticos
de metales bruñidos
avidriados
esparcidor de imágenes
ora conformes o deformes
de tus fueros salvajes
plateo oval de grabados
corcovados
marcos elegantes
de luces discordantes
encorsetados
Espíritu
desembarco de tu sueño
movible, reducible
bárbaro
foco imaginario
imagen del alma
cuerpo sin sombra
desalmados
se tapan los espejos
con sus reflejos,
a los moribundos
para que sus almas
no se queden atrapadas
por estos mundos

Contrapartidas
especulares de los vivos
feos, vagos, meditabundos
salmos inversos
hablados o mostrados
que no reflejan
la imagen de quien lo contempla
sino sus deseos más profundos

Cántaro

Recepto de la vida
agua fresca entumecida
me adelanto
hablo con el cántaro
y sólo me responde:

“tu belleza
es la verdad
… eso es todo”
Borbotan las aguas
del cántaro
renovadas de vida

Canta el reflejo
del espejo
mientras me alejo
no sé si he cruzado
o soy yo
quien
ha cambiado
El árbol que canta
La fuente de oro
El pájaro que habla


Gallinas



Cuando el zorro
no está
para adularlas
antes de comérselas
Las gallinas
escudriñando,
vienen de visita