Blog sobre cosas que pasan en la vida cuando eres un gato. Soy la gata Flora que aflora y somos tantas en una sola, que ni lloran
7 may 2008
6 may 2008
5 may 2008
Feliz día de la Madre
Para todas las Súper mamis,especialmente para todas aquellas que dejaron sus brillantes carreras para aguantar horas de vigilia, de primeros auxilios, de tardes de lectura, de eternos deberes, en la cocina, de mocos, de llantos, pañales sucios (y de secreciones corporales varias) etc... de improvisación absoluta y de amor incondicional a éstos que estamos aquí en el 2008 todavía vivitos y coleando ante la vida.
Ésta era mi madre,
la súpermoderna cantante de ópera,
que todas las tardes iba a la plaza con la estación de metro del mismo nombre en Madrid.
Aquí está con triquini en el verano del 73, creo que en la playa de San Juan, embarazada de mí de 3 meses, ante el estupor de mi conservadora abuela murciana por su negativa de llevar pantalones con peto de color rosa, y cubrirse el cuerpo con unos horribles pareos de floripondios.
También discutían por otros temas varios, a los que mi padre, como buen español, siempre le daba la razón a mi abuela, con esa lógica aplastante de "si ella me ha criado, sabrá más" garantía ineludible, que obviamente con el tiempo se ha demostrado que no necesariamente es así:
- Porque traía futones de Oriente (¡qué es eso de dormir en el suelo como los pobres!), Japón.
- Eredones nórdicos comprados en Israel (con lo decente que es ponerse una jartá de mantas y sábanas decentes de hilo, éso es por no querer hacerse la cama)
- Nos preparaba comida macrobiótica, oriental o canaria: arroz integral, soja, algas nori, levadura de cerveza en las ensaladas, pollo al tandoori, flan de "lata" (lo hacía con una lata grande de leche condensada) y minipizzas de pan de molde, carne a la brasa con poca sal, pápas arrugás, pescado a la sal con limón, mojo picón (rojo y verde) y por supuesto desayunábamos "El Gofio" canario (harina tostada principalmente de millo y/o de trigo, alimento básico por sus excelentes propiedades nutritivas) del que me llegué a cansar, frutas, cruditè de verduras, arroz de basmati, huevos cocidos de colores (blancos: los sumergía en agua de té o remolacha, y salián teñidos, luego los pintábamos con pinceles) y cosas divertidas.
- Porque nos cantaba nanas en alemán y francés, que a qué cuento teníamos nostras que aprender otra lengua con lo bonito que es el españó.
- Porque nos vestía como le daba la gana, y no nos ponía lazos, ni el color rosa, ni nos quiso poner pendientes hasta que no fuéramos mayores y lo hiciéramos si nos gustaba.
- Porque no nos había ¡BAUTIZADO!, tema que la sumió en la confusión y verguenza ante sus vecinas, hasta que un día nos levó a una iglesia y el párroco nos echó agua bendita y así se quedó algo más tranquila(yo creo que estaba harto de ella, no la aguantaba más y cedió).
Mientras mi abuela decía que nos mataba de hambre, por no darnos comida cristiana, ni morcón (este producto recibe el nombre de la tripa en que está embutido, y que es el ciego del cerdo) o blanco murciano, cabeza de cordero, bocadillos de cabeza de jabalí con mantequilla y chacinería variada del levante, y guisos llenos de condimentos con mucho tocino y carne, comidas de olla espesa, que en aquellos tiempos eran extremadamente grasosos.
Eran el día y la noche, dos estilos de vida, dos generaciones frontalmente opuestas.
Mi madre era la culta, con amigos extranjeros, la moderna, le encantaba Barcelona, Sevilla, madrid, viajaba a Milán, Berlín, Méjico, vestía minivestidos y tacones, llevaba pañuelos en la cabeza y se ponía fladas largas ibicencas, teniendo amigos de todo el mundo.
Le gustaba tanto la moda, sobretodo para los conciertos que daba con su pianista en los Colegios mayores y en actos privados, que cada vez que salía de viaje se gastaba todo el dinero en un jersey original de angora blanco comprado en una boutique de Italia, o en un vestido azul turquesa del oeste de berlín, y a final de mes se iba a unos comedores "autoservicios" a la que asistían muchos universitarios, en cuya puerta habían carteles donde ponían por ejemplo:
"Lentejas, pan y vino: 100 pesetas" ó "bocadillo de calamares y vaso de cerveza: 50 pesetas"), la gente se cogía una bandeja y se iba sentando en mesas compartidas, donde la gente normalmente no se conocía, así que en seguida por nuevo que fueras en la ciudad, salías echándote amigos).
He aquí que en una sentada findemes-postmoda, conoció a un hombre muy guapo, bohemio e interesante, que venía de hacer autostop con un tipo que le invitó a acompañarle a una ruta de vino y quesos por Francia, país al que previamente había llegado a través de Italia donde subsitió pintando magníficos retratos en la calle, último hijo y oveja negra de una familia conservadora y acomodada, con tierras en Albacete y Murcia.
Bonita mezcla:
En aquellos tiempos, en los veranos cuando nos juntábamos con la familia paterna, llegaba la hora de la comida, que eran 2 horas de cocina (más la mañana comprando suministros para la familia) y llegada la puesta de la mesa, con todo su protocolo, cuano algún hombre de la mesa tenía sed se tenía que levantar la esposa, la hija o la hermana a ponerle agua o vino en la copa, o acercar algo de pan o la futa de postre, normalmente los niños comíamos en otra mesa.
Después a leer el periódico los hombres (padre, tíos y abuelo) y mientras las mujeres ayudaban a recoger la mesa (ayudadas por el personal de servicio, si es que se era pudiente, claro) entre todas fregaban los platos, limpiaban y preparaban a los niños para la siesta, momento en los que muchos de nosotros con ganas de fiesta intentábamos no hacer, ellos se echaban la siesta también en el salón y tumbonas aledañas, preparadas para tal menester, tardes de toros, tenis y ciclismo que hacían dormir al más insomne.
Aunque mi madre viniera de una gira por Méjico o por Italia, aunque fuera la cantante más joven, la que tuviera más éxito, la más guapa y resuelta, la España profunda hacía mella en sus carnes, la envidia de las mujeres machistas, normalmente incultas, casadas muy jóvenes con "buenos" maridos elegidos por las madres y económicamente dependientes (las propiedades las heredaban los maridos, las escrituras de matrimonio en realidad eran de compraventa, traspaso de la patria potestad del padre al marido, siempre "niñas" e infantiles en sus derechos).
Es más mi madre no se casó hasta que yo tuve 6 años (y fué por imposición de mi abuela materna, otra que tal baila, si no lo hacía no la dejaba volver a España) supongo que la presión de las 2 familias y los tiempos que corrían no era para gastárselo a broma.
Lo miro ahora en el año 2008 y las admiro, comprendo el esfuerzo que tuvo que suponer nadar contracorriente para obtener derechos básicos que ahora nos son tan corrientes, la fuerza y la energía de ésas mujeres que por su valiente testarudez que se comieron varias generaciones en una para que sus hijas pudieran ir a la Universidad, casarse si querían y con quien quisieran y poder tener hijos o no, viajar por el mundo y comprarse un coche (y no hacerlo con el permiso firmado del marido, que lo veo ahora y me parece Irán).
Además se hizo protestante como su amiga Carol norteamericana, yo creo que le pareció más moderno, con la ventaja de que el protocolo era más divertido y podía cantar los domingos.
Quizá
Luisa María Isabel de los Reyes de la Trinidad (nombre) Pascual Pérez (apellidos);
Luisita para todos,
mami para mí, entonces,
fuera consciente a través de sus viajes por el mundo
de lo profundamente que estaba atrasado este país en el año 73
y decidiera tomara parte y dejarme un mundo,
si no mejor,
por lo menos un poquito más justo.
Mami,
allí donde estés,
GRACIAS.
Por tus besos,
por tu sonrisa,
por tu sacrificio social y personal
y por todo lo demás.
Debes saber que hoy en día,
en general
la gente
ni estan valiente,
ni tan generosa,
ni tan justa.
Saludos también a todas las mamis
que hoy en día siguen ese trabajo imperceptible
la rueda invisible que mueve al mundo
que devuelve humanidad a la barbarie.
Que reconstruyen una y otra vez
los tejidos del día a día
que cicatrizan heridas
devuelven la confianza
y las únicas que son capaces de
aplaudir tu dibujo a través del teléfono.
Feliz día.
29 abr 2008
Don't touch my bra
Hay momentos en los que una se tiene que poner torera
sobretodo cuando te pillan a traición
y te dejan entre la espada y la pared.
Sin perder un ápice de glamour y sofisticación.
Of Course!
Lesson 1
"How to put on a bra"
Do U want a cup of tea,
Sir?
Mañana la lección 2.
Miau
28 abr 2008
24 abr 2008
Auguste Rodin (aquarelle, crayon de couleur, papier beige)
1900
"El Poema"
"¡No la toques ya más que así es la Rosa!"
Decía esto D. Juan Ramón Jiménez, refiriéndose a la belleza del poema, o a la belleza en sí misma añado yo: concepto de simetría perfectamente imperfecta y natural, exigiéndole perfección, estado en que nada falta ni sobra.
23 abr 2008
Reloj infinito

La palabra escrita perdura
Como las cartas.
Se detiene. El tiempo.
Crecemos,evolucionamos, nos revolvemos, nos desarrollamos.
Y.
La carta. La palabra escrita se queda ahí, fresca.
Tinta. Puchero de grafito. Lágrimas orientales, negras y fantasmales.
Viva.
El tiempo es detenido.
Para, para, para, escaparate, aparador, jugando con las palabras entre los dedos de una niña a la salida del colegio.
Un uniforme, un autobús.
El tiempo.
Cuando vuelvas a leer esa carta diez años más tarde, es más tú, que tú misma porque sigues riendo y siendo tú.
Ese instante, más aún de lo que te has ido convirtiendo en el tú.
Ahora.
Con los sentidos más limpios, con las percepciones más abiertas.
El olor de la hierba en los zapatos, la tierra.
Tu primer sabor, el olor de las mandarinas en las manos.
Como el paladar, se va educando.
Con el tiempo,
plick,
plick,
goteante, para digerir.
Ponerle nombre a lo que hemos vivido.
Mmmmm.
Pero ya no somos nosotros,
somos otros, sino el resultado de investigar lo que hemos terminado siendo,
y cuando por fín lo descubrimos,
nos queda poco tiempo para acabar el cuento,
y morir para ponerle el título.
(Lo que duerme en las estanterías descansa porque el papel viene de los árboles, de sus ramas, y se balancean a los ojos del lector. No hay que hacer ruido, porque si no, no escuchas la brisa.)
Un título que ponen otros a la alegria de tu tiempo, uno más, de una gota que llena un vaso, en la inconmesurable levedad del mar. El "SER" ohhh pensamiento único, ombligo del mundo que conocmeos, la gota, de la gota de la gota de un mar que agota. Ser insondable y simple.
Saludos desde esta carta.
Qué bonitas y eternas cartas de almas vivas y perennes "cartalmas".
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