
Al querido Arturo P. R. , a mi pesar
No hay juez sin condena
taberna sin mesonera
ni vino turco
sin alguno cristiano aguado.
Me crié en la cava baja, entre las tres murallas árabes, entre la taberna del tío vinagre y el avapiés, en el colegio del cabrón del Quevedo el cojo, y con esa mala leche ponzoñosa y divertida, hicimos piña aquellos en cual nos fuere la vida, una causa justa, un escrito ensañado.
Yo era la "maga", el otro el "gitano", la "estudiante", el "murciano" y el "bribón".
Descubrimos un cañoncito de época y nos echaron por rufianes, en mi bachiller, nos enseñaron que el Candelas lo echaron por darle un tortazo a un profesor, porque la dignidad no se vende, se compra, y porque el mejor guitarrero, hacía guitarras en la calle y cerró sin fondos, en la corrala muriendo solo.
Las notas de los hermanos Machado, uno fino y letrado, otro deportista y maniatado.
Ay! mi Madrid, mi muro antiguo, los de allí acorralados, te dejamos a tu suerte, nos recorrimos las américas, las españas y las holandas, y al volver, vimos que prostituida, comercialada, encorsetada, ya escondida su alma vendía mi ciudad endiablada.
Desde mi plaza Cascorro, mi atalaya, mi ribera de curtidores, mis gitanos sabios, mis rincones varios, te dejé al no verte reconocida.
Desde entonces, descolorida, desterrada
fuíme cá los parientes murcianos, y cerca del mar acordarme de tus empedradas y tus casquillos de barrio.
Adiós mis madriles de tabernas serviles.
Me despido en el foro de uno de los extranjeros a los que acogimos
uno de los aguerridos, pero como todos
se ablandan cuando no se usan,
ni veo ya los destellos
por el camino de mi blusa.
Adiós autor de un libro
nos robaste las historias
haciéndola sólo tuyas
siendo nuestras
del populacho borracho
ya ni vivimos
ni vendidos ni aguerrridos.
No nos apena
ni la justicia de la condena.
Como almas que lleva el diablo
mi corsé se arrepiente del callejerío valdío.
Adiós Arturo, yo pisé y mamé la ciudad que te alimentó
haciéndola tuya, pero no lo es, te lo aseguro
aunque tampoco importe, pero no te la reclames
aunque ya sea un café aguado, ni sabor le queda de lo anticuado.
Un día fuí a comer un restaurante con ese nombre famoso
de tu famosa novela de aguerrido guerrero,
y los de la tierra, creímos que nuestras espadas
de matones de mamelucos, de hijos goyescos, nos reconocerían y vimos la cara plastificada
del comercio vendible de la hipocresía baldía.
Desde la atalaya de piratas viejos
de las golondrinas madrileñas, de los vencejos,
errantes, aunque sin un duro
nos queda la memoria olvidada
de las tumbas de los cervantes mendigantes.
Los que no nos afilamos los bigotes
en el teatro de comedias desde lo alto de la balaustrada.
Los que vivos seguimos abajo en los bancos
del patio central de los hildeputas.
Firmado:
Almatina, la pirata mora
(Mora:por no aguada, bautizada ni cristianizada
Pirata: acostumbrada al asalto constante, puñal corto en boca
de las oportunidades que nos negaron, los gentilhombres)
DIFERENCIAS ENTRE BUCANEROS, FILIBUSTEROS, CORSARIOS Y PIRATAS
La RAE dice que los piratas son aquellas personas que junto con otras de su igual condición, se dedican al abordaje de barcos en el mar para robar.
El corsario es aquel que se dedicaba a hacer una campaña que hacían pro el mar los buques mercantes con patente de su gobierno para perseguir a los piratas o a las embarcacione enemigas.
El bucanero era aquel pirata que en los siglos XVII y XVIII se entregaba al saqueo de las posesiones españolas de ultramar.
El filibustero era un pirata que por el siglo XVII formó parte de los grupos que infestaron el mar de las Antillas.
LAS MUJERES MÁS TEMIDAS DEL MUNDO
MEDITERRÁNEO:
Artemisa de Halicarnaso
la corsaria griega que pudo cambiar la historia
Teuta, la pirata virtuosa.
Lalla Aïcha, la última aristócrata musulmana que llevó el título de Sîda al-Hurra ("Señora Princesa"). Califa y patrona de corsarios.
MARES EN TIEMPOS OSCUROS:
Freydis, la asesina, hija de Erik el Rojo
Alvida, la valquiria del mar Báltico
Sigrid, "la Soberbia"
Aasa, la reina vengadora
Foelke, "la Diabólica", la dueña de la llave
Jeanne de Clisson, la leona sangrienta
Jeanne de Montfort, la llama de la pasión.
Santa Juana y sus tocayas
LAS REBELDES EUROPEAS:
La marquesa de Fresne, la aristócrata renegada
Catalina y Ana, dos heroínas cervantinas
Lady Killigrew, su suegra y Juana "la Negra", empresarias, piratas y contrabandistas.
Garnuaile, la irlandesa que aterrorizó a los piratas ingleses
La bella molinera y la viuda osada, dos corsarias españolas del Siglo de Oro
EL MAR DE LA CHINA
Cheng I Sao (la conocidísima "nu hai dao" o "mujer que roba en el mar"), Shih Yang, así se llamaba de soltera, con una flota que obtuvo cuando enviudó y fue una de las mas temidas.
Huang Pemei y Lai Choi San (en Macao)
Lo Hon Cho (golfo de Tonkin)
MUJERES FORBANTES
(mmm... digamos "autónomas")
Wanda, la sacerdotisa pirata
Anita Garibaldi, corsaria por amor
María Cruz Gomes, la negrera portuguesa apasionada
LAS DESHEREDADAS DE LAS AMÉRICAS:
Jaquotte Delahaye, la bucanera que nunca existió
Judith Armande, la ahijada del cardenal
Anne Bonny, la hija rebelde
Mary Read, soldado y pirata
María, Rachel, Mary y Margaret, esposas devotas y feroces piratas.
PIRATAS, CORSARIOS Y BUCANEROS
Barbanegra
Capitán Avery
Capitán Cornelius
Capitán Lewis
Capitán Martel
Charles Vane
De Soto, el pirata gallego
Edward England
El Filibustero López
Francis Drake
Howel Davis
John Phillips
John Rackam, calico Jack
John Smith
Stede Bonnet
Calico Jack Rackman