29 jul 2017




En este mundo hay dos tipos de personas, amigo: los que tienen un revólver cargado y los que cavan. Y tú cavas.

La inteligencia de las flores



«No le toques ya más , que así es la rosa»

Juan Ramon JImenez



VIII (La valistneria)
No podemos dejar las plantas acuáticas sin recordar brevemente la vida de la más romántica de ellas: la legendaria valisneria, una hidrocarídea cuyas bodas forman el episodio más trágico de la historia amorosa de las flores.
La valisneria es una hierba bastante insignificante que no tiene nada de la gracia extraña del nenúfar o de ciertas cabelleras submarinas. Pero se diría que la naturaleza se ha complacido en poner en ella una hermosa idea. Toda la existencia de la pequeña planta trascurre en el fondo del agua, en una especie de semisueño, hasta la hora nupcial en que aspira a una vida nueva. Entonces la flor hembra desarrolla lentamente la larga espiral de su pedúnculo, sube, emerge, domina y se abre en la superficie del estanque. De un tronco vecino, las flores masculinas que la vislumbran a través del agua iluminada por el sol se elevan a su vez, llenas de esperanza, hacia la que se balancea, las espera y las llama en un mundo mágico. Pero a medio camino se sienten bruscamente retenidas; su tallo, manantial de su vida, es demasiado corto; no alcanzaran jamás la mansión de luz, la única en que pueda realizarse la unión de los estambres y del pistilo.
La inteligencia de las flores
La inteligencia de las flores
¿Hay en la naturaleza una inadvertencia o prueba más cruel? ¡Imaginaos el drama de ese deseo, lo inaccesible que se toca, la fatalidad transparente, lo imposible sin obstáculo visible…!
Seria insoluble como nuestro propio drama en esta tierra; pero interviene un elemento inesperado. ¿Tenían los machos el presentimiento de su decepción? Lo cierto es que han encerrado en su corazón una burbuja de aire, como se encierra en el alma un pensamiento de liberación desesperada. Diríase que vacilan un instante; luego, con un esfuerzo magnífico —el más sobrenatural que yo sepa en los fastos de los insectos y de las flores—, para elevarse hasta la felicidad, rompen deliberadamente el lazo que los une a la existencia. Se arrancan de su pedúnculo, y con un incomparable impulso, entre perlas de alegría, sus pétalos van a romper la superficie del agua. Heridos de muerte, pero radiantes y flores, flotan un momento al lado de sus indolentes prometidas; se verifica la unión, después de lo cual los sacrificios van a perecer a merced de la corriente, mientras que la esposa ya madre cierra su corola en que vive su último soplo, arrolla su espiral y vuelve a bajar a las profundidades para madurar en ellas el fruto del beso heroico.
Valisneria
Valisneria
¿Hemos de empañar este hermoso cuadro, rigurosamente exacto pero visto por el lado de la luz, mirándolo igualmente por el lado de la sombra? ¿Por qué no? A veces hay por el lado de la sombra verdades tan interesantes como por el lado de la luz. Esa deliciosa tragedia no es perfecta sino cuando se considera la inteligencia y las aspiraciones de la especie. Pero si se observa a los individuos, se les vera a menudo agitarse torpemente y en contrasentido en ese plan ideal. Ora las flores masculinas subirán a la superficie cuando todavía no hay flores pistiladas en la vecindad. Ora cuando el agua baja les permitiría unirse cómodamente a sus compañeras, no por eso dejaran de romper maquinal e inútilmente su tallo. Observamos aquí una vez más que todo el genio reside en la especie, la vida o la naturaleza; y que el individuo es más o menos estúpido. Solo en el hombre hay emulación real entre las dos inteligencias, tendencia cada vez más precisa, cada vez más activa a una especie de equilibrio que es el gran secreto de nuestro porvenir.
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Maurice Maeterlinck


16 jul 2017

Anfitrite



¿Y cómo huir de los años

cuándo no quedan islas para naufragar?

Viviendo,
no sobreviviendo,
a cada naufragio

29 jun 2017



Cuando los niños hambrientos
tenían un gigante que los cuidaba...



"Oh Trasgos Trasgos
barred las puertas,
los dientes largos"

Y en aquellas lindas casitas
se encendieron chimeneas
redentoras

En cada cavedad
una almohada

"Yo también ando de casa mudada"


Aquellos que han estudiado a los trasgos se sienten confundidos y maravillados por el bajísimo grado de consciencia que poseen. Los trasgos no se ven a sí mismos como individuos, ni tienen un sentido de la conservación desarrollado. Esto hace que muchos les perciban como una especie alocada y surrealista; como si se estuviese observando el número de un grupo de bufones.


29 may 2017

Humedales



Las letras
recobraron 
hidrataciones 
de  labios
necesitadas
de aguas de mayos

Felices reinas
las penumbras
besos que curan
negras heridas

Felices besos
de lenguas
deslenguadas
desteinadas
deseadas

NY "Graná", Mi pequeño Federico, el de los ojos de niño

El poeta, a la derecha, en el campus de la Universidad de Columbia, otoño de 1929, con María Antonieta Rivas y dos amigos sin identificar.


"New York, símbolo infernal de la vida del siglo XX, máquina destructora de la conciencia, devoradora del ser, partera de la soledad y soledad ella misma, emperatriz del mundo que separa al hombre «debajo de las multiplicaciones, debajo de las divisiones», donde nadie parece ser y donde un día todo estará al revés:

"¡Qué esfuerzo!
¡Qué esfuerzo del caballo por ser perro!
¡Qué esfuerzo del perro por ser golondrina!
¡Qué esfuerzo de la golondrina por ser abeja!
¡Qué esfuerzo de la abeja por ser caballo!...

***

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y tas hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de
las vacas"

"Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem!
No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos,
a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro, 
a tu violencia granate sordomuda en la penumbra, 
a tu gran rey prisionero, con un traje de conserje."


En el reloj de sol de la Universidad de Columbia, otoño de 1929


García Lorca encontró, adivinando, en los negros no solo ciertas afinidades con las del pueblo andaluz, sino la esencia misma de lo que sería la sociedad norteamericana.
«Con su tristeza -dijo a Pablo Suero en Buenos Aires en 1933- se han hecho el eje espiritual de aquella América… Fuera del arte negro no queda en los Estados Unidos más que mecánica y automatismo».

Pasaporte personal de Federico García Lorca


LORQUITA MI NIÑO

Mi Lorca
mi niñito nanero
mi divino lunero
santero
de olvidados
recuerdos de cuna
mi pequeño
soñador
¡enorme mayor!
tan pequeño él,
tan nimio,
manita protectora de mariposa
rey del poema y de la prosa
mi pequeñito mirlo callado
mi caracol de baranda
mi niño
mi hermano
nadie es quien parece, si
bien lo dices,
y sin embargo tú

ACP