21 ago 2017

De brillantes Aspasias vs mediocres Aristofanes

Sócrates buscando a Alcibíades en casa de Aspasia, 1861
Cada vez hay mas mediocres Aristofanes (*Su postura conservadora le llevó a defender la validez de los tradicionales mitos religiosos y se mostró reacio ante cualquier nueva doctrina filosófica).

Mas Socrates difuntos
menos Alcibiabes
sobre un  monton de hermosas
y enmudecidas Aspasias.

el Collar de la paloma Capítulo II (parte II)



Todo lo que fue
ahora es

un antes y un despues
y sin embargo...

ora arriba'
ora bajo¨

todo es lo mismo
distinto
o singular
y nada es igual

todo lo que sube tiene que bajar

Cuando la confusion
de las especies
pobres bichos sin cabeza

no se puede superar
son carne de cañon
de los que negocian
con las almas y las vidas

Coleccionistas de tuertos
Mariposas muertas
Tontos muertos

Todo es distinto
y sin embargo, lo mismo
y nada es igual

Un pueblo que no conoce su Historia
esta condenado a repetirla

Conoce
Piensa
Evalua

Rompe las cuentas
de tu collar
engarzalas de nuevo
y piensa en cada una de ellas
incluso en las que pierdes

Saca tus propias conclusiones
y luego canta un poema

Versos dulces de amor
que es la mayor venganza
de gloria, visceras y sangre
contra todos los odios

Y aqui viene esta risala
para besar sin labios
a las almas perdidas

ACP



SOBRE LAS SEÑALES DEL AMOR

Tiene el amor señales que persigue el hombre avisado y que puede llegar a descubrir un observador inteligente.

Es la primera de todas, la insistencia de la mirada, porque es el ojo puerta abierta del alma, que deja ver sus interioridades, revela su intimidad y delata sus secretos. Así, verás que cuando mira el amante, no pestañea y que muda su mirada adonde el amado se muda, re retira adonde él se retira, y se inclina adonde él se inclina, como hace el camaleón con el sol…….. Otra señal es la sorpresa y ansiedad que se pintan en el rostro del amante cuando impensadamente ve a quien ama o éste aparece de súbito, así como el azoramiento que se apodera de él cuando ve a alguien que se parece a su amado, o cuando oye nombrar a éste de repente. Sobre esto he dicho en un poema: 
Otras señales e indicios de amor, patentes para el que tenga ojos en la cara, son: la animación excesiva y desmesurada; el estar muy juntos donde hay mucho espacio; el forcejear por cualquier cosa que haya cogido uno de los dos; el hacerse frecuentes guiños furtivos; la tendencia a apretarse el uno contra el otro; el cogerse intencionadamente la mano mientras hablan; el acariciarse los miembros visibles, donde sea hacedero, y el beber lo que quedó en el vaso del amado, escogiendo el lugar mismo donde posó sus labios…

Otras señales de amor son: la afición a la soledad; la preferencia por el retiro, y la extenuación del cuerpo, cuando no hay en él fiebre ni dolor que le impida ir de un lado para otro ni moverse. El modo de andar es un indicio que no miente y una prueba que no falla de la languidez latente en el alma.

El insomnio es otro de los accidentes de los amantes. Los poetas han sido profusos en describirlo; suelen decir que son los “apacentadores de estrellas”, y se lamentan de lo larga que es la noche. Acerca de este asunto yo he dicho, hablando de la guarda del secreto de amor y de cómo trasparece por ciertas señales: 
El llanto es otra señal de amor; pero en esto no todas las personas son iguales. Hay quien tiene prontas las lágrimas y caudalosas las pupilas: sus ojos le responden y su llanto se le presenta en cuanto quiere. Hay; en cambio, quien tiene los ojos secos y faltos de lágrimas.

Pero, con arreglo a la opinión general de las gentes de que el llanto es prueba de amor, tengo también una qasida que compuse antes de llegar a la pubertad y que comienza así: 
Una vez, en Almería, estaba yo de visita sentado en corro, en la tienda de Ismail ib Yunus, el médico judío, que era ducho en el arte fisiognómica y muy perito en ella, cuando Muxahid Ibn Al Husayn Al Qaysi le dijo, señalando a un hombre, llamado Hatim Abu Al Baqa’, que pasaba frente a nosotros: “¿Qué dices de ese?” Ismail lo miró un momento y luego dijo: “Que es un enamorado” “Acertaste, dijo Muxahid; pero ¿cómo lo sabes?” “No más, contestó, que por la excesiva abstracción que lleva pintada en el semblante, para no hablar de sus otros ademanes. He deducido que se trata de un enamorado, sin que haya lugar a dudas.”.


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No fue fácil para este autor elaborar la obra. Él mismo lo manifiesta en el epílogo de la obra: «Milagro es que un ánimo como el mío haya siquiera podido acordarse de algo, conservar alguna huella y evocar el pasado, después de lo ocurrido y de lo que me cayó encima»...

Menciona, además, la situación en la que se encuentra: desterrado de su hogar, alejado de la patria, padeciendo deslealtad de los amigos, perdida de fortuna; metido, en fin, en un cúmulo de circunstancias adversas que habían destrozado su ánimo.
En cuanto a su biografía, poco se conoce, pero podemos extraer algunos datos gracias a las declaraciones que el mismo Ibn Hazm realiza en El collar de la paloma. Sabemos que se educó dentro del harén donde se le revelaron temprano los misterios de la vida sexual y que valoraba enormemente la amistad que mantenía con sus amigos, preocupándose de conservarla. De hecho, el ejemplo perfecto de este pensamiento es precisamente esta obra: una risala que compone a petición de un amigo.
Carácter general del texto
El collar de la paloma es una risala, un texto de sobra conocido en el mundo musulmán; un tratado completo sobre todos los aspectos del islam, como creencias, prácticas… etc
En primer lugar, podemos decir que el texto pertenece al género lírico-narrativo, ya que en el texto, el autor cuenta unos hechos sucedidos tanto a sí mismos (matices autobiográficos) como a varios amigos suyos. Además, intercala varios poemas en relación con lo que cuenta.
En cuanto a la estructura externa, como el propio Ibn Hazm  indica en el capítulo 1, la risala queda repartida en 30 capítulos.
El tema o idea central de la risala es el amor, y todo lo que tiene que ver con este: gozos, calamidades, celos, pasión, señas.. etc.
Podemos señalar algunos temas secundarios, como la religión, la honra y el honor. Son tan importantes para él que declara: ‘’Estando firmes mi religión y mi honor, en nada tengo lo que se va de mi lado’’.
Importante es, asimismo, señalar la intención del autor (para qué y quién escribe).
«El collar» lo escribió por encargo de un amigo, quien le pidió a través de una carta, que le compusiera una risala en la que pintase el amor, sus aspectos, causas y accidentes y cuanto en él o por él acaece, declarando cómo es y cómo se presenta, con la mayor veracidad posible.
Para su elaboración, Ibn Hazm habla de lo que él vio con sus ojos, de lo que ha sabido por otras personas y le habían contado gentes de fiar. Al tiempo que se excusa por no citar ciertos nombres o desfigurar alguno, por tratarse de faltas que no son lícito declarar, o por miramiento a amigos, queridos o a personas importantes.



5 ago 2017

El collar de la tórtola o la sombra de la nube




Ibn Hazm de Córdoba, cuando la capital del Califato había sido saqueada y medio derruida por los bereberes de África, después de sufrir cautiverio, 
se retiró a Játiva (Valencia), ciudad floreciente y notable. Allí, probablemente el año 1022, a instancias de un amigo, escribió este tratado. En el prólogo, dirigiéndose a su fiel amigo, comenta: 

"Tu carta me llegó desde la ciudad de Almería a mi casa 
de la corte de Játiva y me trajo noticias de tu buena salud, 
que no poco me alegraron. Alabé a Dios Honrado y Poderoso por ella y le pedí que te la conservase y acreciese. 
Pero no pasó mucho tiempo sin que te viera, pues que 
viniste a mí en persona desafiando la fatiga de tan gran 
jornada, la separación de nuestros hogares, la no floja distancia, la longitud del viaje, los riesgos del camino y de- 
más penalidades ... "

Y más adelante, continúa diciendo: 

"Me has pedido, Dios te honre, que componga para ti 
una risiila en la que pinte el amor, sus aspectos, sus causas 
y accidentes y cuanto en él y por él acaece ..."

Ibn Hazm fue un erudito que redactó escritos filosóficos, jurídicos, históricos, teológicos y una historia crítica de las ideas religiosas. Pero la obra que ha adquirido más renombre es El collar de la paloma. Este estudio realista y elegantemente escrito acerca del amor y las costumbres en los usos 
amorosos hispano-árabes del siglo XI, constituye un fiel reflejo de su época. En él hay alusiones a sucesos y a personas, y ejemplos; sobre todo, recuerdos, juicios, reflexiones, consejos y las propias experiencias del autor. 
Asimismo contiene el análisis de diferentes situaciones que el amor suele 
llevar aparejadas. 


SEÑALES QUE INDICAN EL AMOR 

Considera el autor que los ojos son puertas del alma que dejan ver sus 
secretos interiores o íntimos. Por ello cree que la principal de todas las señales del amor es la insistencia en la mirada, y se caracteriza porque el amante no pestañea y cambia o mueve la vista cuando el amado se muda de lugar en su presencia. 

PERSONAS QUE FAVORECEN O PERTURBAN EL AMOR 



Los intermediarios en el amor bien lo apoyan y fomentan o bien lo dificultan y son responsables de que se extinga. Entre los primeros, cabe destacar al mensajero. Con referencia a este mediador en el amor, Ibn Hazm 

aconseja que es conveniente elegirlo, probarlo y estudiarlo con el mayor 

cuidado, porque la felicidad de aquel que lo envía dependerá de él. Entre 

las características que debe tener para favorecer el amor, señala y destaca 

las siguientes: disposición e ingenio, perspicacia para entender la menor señal, discreción, lealtad, cumplidor de los compromisos, buen consejero, poco exigente. Porque si se carece de estas cualidades, perjudicará a quien lo envía y defraudará su confianza. Entre las personas utilizadas para este fin, están los criados, que no despiertan recelos por su poca edad y por el desaliño y descuido de sus maneras e indumentaria. 

Por otra parte, cita asimismo como mensajeras a personas respetables y fuera de toda sospecha, por la piedad que aparentan. Se trata de 
mujeres de avanzada edad, que usan báculo, rosarios y los vestidos de color 
encarnado. Recuerda que en Córdoba las mujeres honradas se guardaban 
de las que, en su aspecto, presentaban estas características. Añade que 
también suelen utilizarse como mensajeras las que tienen un oficio que 
permite el trato con las gentes, como son, entre las mujeres, los de curandera, aplicadora de ventosas, vendedora ambulante, corredora de objetos, 
peinadora, plañidera, cantora, echadora de cartas, maestra de canto, mandadera, hilandera, tejedora y otros menesteres análogos. Presenta un amplio mosaico de la vida y de las costumbres de su época.

El retrato que hace de estas mujeres recuerda a dos personajes de la literatura española del siglo XIV y XV: Trotaconventos y Celestina. Vemos en esos tipos femeninos árabes el antecedente de la alcahueta en la literatura castellana. Es evidente que las costumbres musulmanas imprimieron con fuerza su huella entre los cristianos. 




29 jul 2017




En este mundo hay dos tipos de personas, amigo: los que tienen un revólver cargado y los que cavan. Y tú cavas.

La inteligencia de las flores



«No le toques ya más , que así es la rosa»

Juan Ramon JImenez



VIII (La valistneria)
No podemos dejar las plantas acuáticas sin recordar brevemente la vida de la más romántica de ellas: la legendaria valisneria, una hidrocarídea cuyas bodas forman el episodio más trágico de la historia amorosa de las flores.
La valisneria es una hierba bastante insignificante que no tiene nada de la gracia extraña del nenúfar o de ciertas cabelleras submarinas. Pero se diría que la naturaleza se ha complacido en poner en ella una hermosa idea. Toda la existencia de la pequeña planta trascurre en el fondo del agua, en una especie de semisueño, hasta la hora nupcial en que aspira a una vida nueva. Entonces la flor hembra desarrolla lentamente la larga espiral de su pedúnculo, sube, emerge, domina y se abre en la superficie del estanque. De un tronco vecino, las flores masculinas que la vislumbran a través del agua iluminada por el sol se elevan a su vez, llenas de esperanza, hacia la que se balancea, las espera y las llama en un mundo mágico. Pero a medio camino se sienten bruscamente retenidas; su tallo, manantial de su vida, es demasiado corto; no alcanzaran jamás la mansión de luz, la única en que pueda realizarse la unión de los estambres y del pistilo.
La inteligencia de las flores
La inteligencia de las flores
¿Hay en la naturaleza una inadvertencia o prueba más cruel? ¡Imaginaos el drama de ese deseo, lo inaccesible que se toca, la fatalidad transparente, lo imposible sin obstáculo visible…!
Seria insoluble como nuestro propio drama en esta tierra; pero interviene un elemento inesperado. ¿Tenían los machos el presentimiento de su decepción? Lo cierto es que han encerrado en su corazón una burbuja de aire, como se encierra en el alma un pensamiento de liberación desesperada. Diríase que vacilan un instante; luego, con un esfuerzo magnífico —el más sobrenatural que yo sepa en los fastos de los insectos y de las flores—, para elevarse hasta la felicidad, rompen deliberadamente el lazo que los une a la existencia. Se arrancan de su pedúnculo, y con un incomparable impulso, entre perlas de alegría, sus pétalos van a romper la superficie del agua. Heridos de muerte, pero radiantes y flores, flotan un momento al lado de sus indolentes prometidas; se verifica la unión, después de lo cual los sacrificios van a perecer a merced de la corriente, mientras que la esposa ya madre cierra su corola en que vive su último soplo, arrolla su espiral y vuelve a bajar a las profundidades para madurar en ellas el fruto del beso heroico.
Valisneria
Valisneria
¿Hemos de empañar este hermoso cuadro, rigurosamente exacto pero visto por el lado de la luz, mirándolo igualmente por el lado de la sombra? ¿Por qué no? A veces hay por el lado de la sombra verdades tan interesantes como por el lado de la luz. Esa deliciosa tragedia no es perfecta sino cuando se considera la inteligencia y las aspiraciones de la especie. Pero si se observa a los individuos, se les vera a menudo agitarse torpemente y en contrasentido en ese plan ideal. Ora las flores masculinas subirán a la superficie cuando todavía no hay flores pistiladas en la vecindad. Ora cuando el agua baja les permitiría unirse cómodamente a sus compañeras, no por eso dejaran de romper maquinal e inútilmente su tallo. Observamos aquí una vez más que todo el genio reside en la especie, la vida o la naturaleza; y que el individuo es más o menos estúpido. Solo en el hombre hay emulación real entre las dos inteligencias, tendencia cada vez más precisa, cada vez más activa a una especie de equilibrio que es el gran secreto de nuestro porvenir.
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Maurice Maeterlinck


16 jul 2017

Anfitrite



¿Y cómo huir de los años

cuándo no quedan islas para naufragar?

Viviendo,
no sobreviviendo,
a cada naufragio