18 ene. 2017




Sigo bailando
fuego en la llama
de
tu
sonrisa

8 ene. 2017

Misterios del alma transmutada




Me pasa
ora si
ora tambien

no lo elijo
sucede

mi alma se pega como un papel
a una esencia avainillada

lo malo

cuando me transmuto en silla
es que me toca esperar

y al levantar
ver caraculos por todas partes
en cada esquina
pensamientos de mierda

me aburren las esferas


luego pasa
se evapora como los efluvios del alcohol
de un perfume acartonado

como un actor cuando se devuelve a la vida
como un papel regurgitado
en un recuerdo soltado

Sspuarghh...
evolucionado

cuando vuelvo a ver a la mariposa amarilla
renqueando
por las esquinas
tarareada
intentando ser,
pobre,
con su penosa contraindicacion
la veo,
y me la vuelvo a comer

de nuevo vuelvo a brillar
en cada oscuridad
por donde sale la luna

en los mundos de penumbra
sin sombrillas
en los oscuros andenes
de los vaivenes

se cocinan

los cuervos
las nutrias
y las mariposillas







Tenia solo dos días de camino
Dos días que no recordaba nada, ni siquiera mi nombre

Fango, piedra y desierto
mucho desierto
el profundo silencio golpeaba los oídos


xxxx

Mis piernas me llevaban sobre la arena y roca sin sentir cansancio

Ascendí a la alta y dura duna que protegía de los vientos del este, contemplando como los restos de la luna sobrevolaban este imperio de arena, rocas y pedregales

Como un barco varado de retales destrozados remando a un viento. Y llegué así
A esa nada resplandeciente, brillante, infinita
Un sueño repentino, caída como una estrella sin memoria.

Tierra de arenas, polvo de montaña, testigo de tantas extinciones, luchas innecesarias, de la maldad gratuita de los seres o la inutilidad de la avaricia, carcasas vacías de humanidad llenas de cosas inútiles para llevar

Nadie reclamaría mi jirón de piel cubierto de anhelos

Pero el aire me insuflaba vida, en dos días mis brazos se acostumbraron a vadear corrientes secas, quizá hubiera elegido aquél rincón por pura eliminación, llanuras infinitas, montañas hirientes, ambicionando la justa medida de  lo inhóspito en su merecida libertad.

No sabia si tenia miedo. El miedo. Arrastra consigo más cadenas vacías, mientras los brazos fuertes de los hombres buenos desaparecen entre los muertos, Olvido, en cuyos bandos enemigos reina, borrando a su hermana Memoria

El mundo se había transformado en extraños acontecimientos de los que llegaban confusos rumores entre los esporádicos aires errantes, sutiles percepciones de luz reflejaban que algo estaba cambiando, y solo debía marchar hacia adelante. Hacia ninguna parte

Esa noche sentada allí mismo contemplando las estrellas, descubrí que había vuelto a empezar a reconocerlas, contemplándolas como faros que tantas veces guiaron los caminos de las aguas del mar o de las rutas salvajes de las arenas desde hacía mucho tiempo. Poco a poco volví a asimilar cientos de siglos pasados corriendo de nuevo por mis venas, como un sueño ausente de nuevo recobrado.

Descubriendo la certeza de lo inmediato

Limpio aire del desierto, eterna oscuridad de una tierra sin luz a cientos de kilómetros, tenía la impresión que las estrellas rozaban la arena, y me sorprendía alcanzarlas estirando un poco la mano, como si pudiera tocarlas realmente.
A la puerta del improvisado refugio me detenía unos instantes a escuchar ese silencio que tanto aprendí a amar en tan poco tiempo, tan denso que hacía daño, cada noche, a los oídos












19 feb. 2016

A barco desesperado, Dios le encuentra puerto



DE TRASTOS marinos Y TRASGOS profundos


Tan dura era la rabia que George Brown rompió su bastón y se dirigió a los restos de su miserable embarcación con indigno desprecio. Las jarcias aun estaban húmedas, no tendrían mas remedio que abandonar el bancal  arenoso en cuanto subiera la marea.

En la vida de cualquier joven normal, llega el momento en el que se siente un deseo irresistible de salir donde sea en busca de un “tesoro” escondido. Esa combinación de seres desesperados, islas remotas, grandes incursiones y tesoros, fue lo que la empujo a conquistar  las cartas marinas que recibió en herencia. Pensó en ese instante, que sin duda,  ese era un buen momento de dejarlo todo, carenar y echarse a la mar sin rumbo, esperando mejores vientos, pues como dice aquel refrán: “A barco desesperado, Dios le encuentra puerto”.

Se comprenderá ahora el por qué de la gran rivalidad entre Brown y Galeote, así como la irritación de esta última, porque la elección de la Club-Cup, eligiera solo a miembros de su antigua sociedad, a todas luces obsoletos, que vieron defraudadas sus pretensiones en su cómoda juventud, y ahora se disponían a robar un ultimo mérito, a ser posible ajeno, con el único fin de enriquecer sus medalleros.
Como nieta del Viejo Capitán, no tuvo dificultad en demostrar sus habilidades, para convencer a tan regio cementerio.

Serian alrededor de la una y media cuando los dos botes marcharon a tierra, antes que la violenta tormenta se les viniera encima unas horas antes y les alejara de la ruta oficial. Quizá fueran las seis y media de la tarde.
Se acercó a la destrozada barcaza de Brown y quedó impresionada  por como había quedado, era una embarcación mediana de fabricación casera, vistoso, atractivo e interesante, pero poco funcional. Estaba distribuido en tablas y palos, con un embarrotado de largueros de madera y recubrimiento de terciado marino, dominado por la hermosa imagen copiada de alguna vieja fotografía náutica, una especie de sirena vikinga, con el cabello de la mujer rozando el suelo del arenal.

- Por favor podría decirme...
- No hables si no te preguntan. le interrumpió bruscamente el viejo y embotado comandante.
- Bueno, señor, si todo el mundo siguiera esa regla, y si una hablara solo si le preguntaran, y el otro esperase a que hablara la primera, nadie diría nunca nada, así que...
- RIDICULO, ¿NO VES QUE SOY UN SUPERIOR?, para ello, entérate bien, se requiere pasar la graduación correspondiente, estas crías insolentes...

El capitán, furioso de ira, presa de un ligero estremecimiento, observo como Galeote, rodeada pausadamente la chalupa, cogiendo el ayuste y desenterrando un viejo cuadrante doble que parecía haber salido ileso.

-Por ejemplo niña, yo me encuentro muy a gusto sentado en esta piedra, delante de mi hermoso barco, de estos libros y amarres, de mi viejo astrolabio, son objetos “familiares” que me acompañan, por eso son tanto mas instrumentos cuanto mas familiares. Pero es claro que si este barco, estas librerías andantes de almas errantes, mi astrolabio fueran de otra Existencia, el presentimiento de la Nada de esta ultima enturbiaría este sentimiento de confort. Pero ¿acaso soy amigo de estos libros, de esta vieja embarcación que me hace vivir? Solo en sentido analógico.-

Galeote descubrió que a este viejo cascarrabias se le había ido definitivamente la chaveta, y todo lo tendría que resolver sola  en mitad de la nada.

Se quedo pensativa durante mucho tiempo, de pie. Su nuevo Prahu, típico de la isla de las especias que  visitaba alguna vez, ahora le parecen mil años, en el sureste asiático, había aguantado la embestida a duras penas. Las historias grabadas en estos muros de mar parecían envolverla., arrasarla a otro mundo primitivo y misterioso. Entre la línea del mar y el cielo solo había un mismo color y forma, un color que parecía traspasar a su sangre a través de una corriente submarina, mientras estaba de pie en la playa, suspendida ante ese espacio. Y entonces escuchó el sonido.

La portezuela de aquella embarcación  se abrió de golpe y el sargento John Drudge saltó del desvencijado habitáculo interior abalanzándose sobre la pistola que descansaba en la arena, en la que Galeote apenas había reparado, pero se detuvo al distinguir la silueta del teniente Brown recortándose contra la luminosidad violenta del exterior,  mientras las suave figura de la joven que apenas era perceptible unos pasos mas atrás, unas luces le deslumbraban, aquellos cielos oscuros se habían disipado tras la tormenta.

Solo tenia 19 años, dos días para llegar a meta, una pistola apuntando a su cabeza y un viejo sollozando a los pies. Esta claro que ahora se alegraba de tener pinchándole el costillar ese viejo pasador de cabos, que se habría enganchado en la tormenta bajo el chaleco, y que sin embargo lo sentía sujeto con un sencillo ballestrinque del que  tan solo habría de tirar con un ligerísimo gesto.

Solo tenia 19 años, si, pero su nombre era Tereixa Galeote, tátara tataranieta de Isabel Barreto. La primera almiranta de la Historia, a las ordenes de  Felipe II cuyo nombre nadie recuerda, y sin embargo, ella estaba dispuesta a hacerlo rememorar, a la fuerza si fuere, pues todos saben que un hombre es revivido cuando su nombre es recordado. Pero muy pocos se acuerdan dellas. Sin embargo, en el olvido, nadie recuerda a las 30 primeras que se fueron, pero no volvieron. Pioneras,  engullidas por el olvido, cuyas cartas aun conservaba el la vieja biblioteca de la familia, recuperadas bajo el antiguo muro de la chimenea, amarillentas, bellas y que ahora, tajo parejo, si salía con vida, tendría una única oportunidad de revelar, y que mejor momento que tras una meta para su nieta. Una única medalla que recuerde anteriores batallas.

Y piensa: "Respira hondo, que la sangre hierva. Tira del ballestrinque y reza.
Señor, matadme o hacedme matar… porque si me dejáis, d'estos dos, responderé yo con este mismo pasador...”
Ahora!






La brazalera, como esta de plata, ágata y castaña de Indias del XVIII, tenía una misión protectora. Se colocaba bajo la manga / MUSEO DEL TRAJE